Se encuentra usted aquí

El jonrón de Tamayo

Pedro de la Hoz

No basta con ser un apasionado del béisbol. Se requiere comprenderlo, reverenciarlo, ir al fondo de sus esencias. Y, por supuesto, ser artista; cuarto bate en la recreación estética de la realidad.

Así es Reynerio Tamayo (Niquero, 1968), constructor de imágenes que se mueve desde la pintura a la ilustración, desde el humor al diseño, asistido por su sólida formación académica –iniciación en Nueva Gerona, estudios en la Escuela Nacional de Arte y luego en el Instituto Superior de Arte– y una capacidad de fabulación y síntesis que se pone de manifiesto en la exposición Cuba en pelota, abierta el último fin de semana en la Galería Habana, de la calle Línea, y en cartelera hasta el próximo 17 de abril.

Para Tamayo el béisbol no es pretexto sino profunda motivación. Historia de ayer, anteayer y ahora mismo, enlazada por episodios sucesivos a los que canta desde el retrato, la alegoría, el cartel, la instalación.

En una pared, una trinidad que a veces se olvida: Alejandro Oms (1896–1946), Martín Dihigo (1905-1971) y Tony Pérez (1942). Rostros icónicos para desempeños deportivos y humanos que debieran servir de inspiración.

En otra, la fantasía, los clásicos cubanos, de todos los tiempos, en un almendrón impecable: el pop a la orden del día, pero con ingenio, premeditación y alevosía artística.

Un guiño a los tiempos que corren, la escena del enfrentamiento entre Cuba y Estados Unidos con todos los personajes de la factoría Marvel en el estadio de Gotham City, y un Supermán criollo, solitario, dispuesto a dar el escón.

Otro a los Leopardos de Santa Clara, un equipo mítico en la primera mitad del siglo XX, al que el historiador y ensayista Félix Julio Alfonso dedicó un libro que merece mayor atención.

Fue precisamente Félix Julio quien me sugirió observar dos de las imágenes de Tamayo; Martí trascendido, a escala simbólica, en uno de los recurrentes pentágonos que configuran el home y una instalación, al fondo de la sala, donde el artista inscribe el nombre de luminarias beisboleras de diversas épocas y deja en blanco la última enseña. «Allí caben todos los que no están, los peloteros que le han dado cuerpo y vida al béisbol cubano siempre, los aficionados, los que de uno a otro confín han sido leales al deporte», me dijo y suscribo sus palabras.

Llega esta muestra personal de Tamayo en uno de los momentos más críticos del deporte nacional. Llega como estímulo y reflexión, como homenaje y punto de partida. A celebrar el triunfo del arte acudieron glorias del deporte –Pedro Medina, Javier Méndez, Juan Padilla– y comprometidos comentaristas –el venerable Ismael Sené, Iván López, Yasel Porto, quien escribió las notas del catálogo–; artistas, amantes del béisbol y el arte.

Unas horas antes nos habían apaleado en Tokio. Unas horas después nos reivindicamos al gozar con el arte de Tamayo.

(Tomado de Granma)

Pedro de la Hoz

Cienfuegos, 1953.

Periodista y crítico de arte. Poseedor de la Distinción por la Cultura Nacional. Fue el Primer director de la revista Artecubano. Vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba