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Maestría, autenticidad y cubanía

Virginia Alberdi Benítez

#Cuba #CNAP #Cubaescultura #PremioNacionaldeArtesPlasticas #Choco

Una jornada feliz vivió este martes el arte cubano al reconocer en la obra de Eduardo Roca Salazar, Choco, un ejemplo de maestría y originalidad, que le valió el Premio Nacional de Artes Plásticas 2017 por la obra de la vida.

El ministro de Cultura, Abel Prieto, el poeta Miguel Barnet, presidente de la Uneac, y Teresa Domínguez, titular del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, pusieron en manos de Choco los atributos de la distinción, que incluyó una hermosa pieza escultórica de Gabriel Cisneros y Frank González Martínez, durante un acto efectuado en el Museo Nacional de Bellas Artes.

«Las artes plásticas están pagando una deuda con Choco», comentó Abel Prieto al pronunciar las palabras de elogio al creador. «Autenticidad es una palabra que define su obra y su persona», enfatizó, antes de contar cómo la noticia del premio, avalada por un jurado liderado por el galardonado el año anterior, José Manuel Fors, fue recibida con entusiasmo no solo por muchos de sus colegas, sino también por músicos y artistas de otras disciplinas, y por todos los que dentro y fuera de la Isla admiran sus realizaciones y la entienden como símbolos de cubanía.

En otro momento significó la dedicación al desarrollo de la colagrafía como uno de los grandes logros del maestro nacido en Santiago de Cuba en 1949, con lo que consiguió impregnar de creatividad una técnica de reproducción múltiple en momentos de limitaciones materiales.

Uno de los más extraordinarios intelectuales cubanos, Eliseo Diego, advirtió desde un inicio la estatura del artista al expresar en 1976: «Eduardo Roca –Chocolate– ha dejado de prometer, para ser ya un pintor de pies a cabeza. Pero aunque tiene los pies bien puestos en la tierra –en su tierra– y la cabeza alta y clara, es del corazón de donde brota su pintura».

Junto a Choco celebraron el premio con su música los pianistas Frank Fernández, Miguel Núñez, Stefanía Núñez, el clarinetista Javier Zalba y el percusionista Justo Pelladito con su grupo folclórico.

Al agradecer la distinción, el artista evocó un instante revelador de su infancia en un barrio humilde santiaguero, cuando vio llegar de las montañas a los barbudos del Ejército Rebelde. Supo entonces que algo iba a cambiar en su vida. Aquel muchacho pudo desarrollar su talento. En su memoria, Fidel, quien, recordó, «nos enseñó que habíamos hecho una Revolución más grande que nosotros mismos».

(Tomado de Granma)

Virginia Alberdi

(La Habana 1947). Escritora, ensayista, promotora cultural, curadora y crítico de arte. Se ha desempeñado durante más de veinte años como Especialista del Consejo Nacional de Artes Plásticas (CNAP). Ha sido curadora de numerosas exposiciones.