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“Viaje a la semilla”, cierre de lujo a la búsqueda de los orígenes en Factoría Habana

Adalys Pérez Suárez

#Cuba #CubaEsCultura #CNAP

Por vez primera las obras de dos relevantes artistas cubanas contemporáneas, Diana Fonseca (La Habana, 1978) y Aimée García (Limonar, 1972), confluyen en un mismo proyecto, gracias a la iniciativa de la Dra. Concha Fontenla, directora y curadora principal de Factoría Habana, institución donde el pasado jueves quedó inaugurada la exposición bipersonal Viaje a la semilla.

Con esta propuesta se cierra en este espacio de la Oficina del Historiador de la Ciudad un ciclo de muestras iniciado en 2016 con El Silencio de Duchamp, seguido por Diógenes y la luz, de 2017, ambas de carácter colectivo; Índice de imágenes, de José Manuel Mesías (La Habana, 1990) y La ceiba me dijo tú, con piezas de un grupo de creadores, las dos últimas también abiertas al público durante el pasado año.

Como en las anteriores, la exposición que ahora con toda intención toma como título el del cuento de Alejo Carpentier, intenta un viaje a los orígenes. En este caso, desde el barrio en el que desarrollamos nuestra vida, hasta el profundo yo de los recuerdos y de la introspección.

En la planta baja de Factoría Habana, Diana Fonseca vuelve al uso de objetos comunes, como lo son en la presente oportunidad los empleados con fines ornamentales y/o utilitarios en las construcciones: celosías, balaustres, capiteles y lozas, elementos que en ocasiones sirven, además, para demostrar el creciente poder adquisitivo de los moradores.

Luego de realizar un tratamiento en la rústica superficie del hormigón armado con que fueron fundidas dichas piezas, la artista las ha dispuesto a modo de artesonado neo mudéjar o de una vidriera de los años 50 del pasado siglo, entre otras imitaciones que sirven para ennoblecer en cierta medida el entorno urbano al que ella y sus vecinos pertenecen.

En el piso superior, el espectador encuentra las temáticas que, desde una óptica muy femenina, han signado la obra Aimée García en los últimos años: el ambiente familiar recreado en la instalación titulada Lágrimas negras, alusiva a esas tardes en que las mujeres de casa se sentaban a hacer manualidades, mientras en silencio escuchaban la radio.

También está representado el impacto de los medios de comunicación masiva, abordado por la artista en una serie de piezas de técnica mixta, como la exhibida en 2016 en los Estados Unidos dentro de la muestra Suprematist Speech, en la que presentó periódicos de distintas partes del mundo con textos tachados mediante el bordado, en franca a alusión a la censura existente en todas las latitudes y también a la necesidad de un reposo, en medio del aluvión de informaciones que recibimos a diario.

Según destacó al Periódico Cubarte Concha Fontenla, el ciclo de exposiciones que concluye en Factoría Habana, no concebido como tal en sus inicios, surgió ante la necesidad por ella percibida de que las nuevas generaciones de artistas cubanos se detuvieran a reflexionar, en una especie de silencio como el que por años guardó Duchamp, y encontraran su propio lenguaje a través de un viaje que no podía ser otro que el de regresar a la simplicidad de los orígenes.

Se inscribe, como también señaló, en el propósito de la institución que dirige de presentar proyectos de tesis, de investigación; complementarios del panorama visual de la ciudad, sin competir con otras propuestas. “De desarrollar una labor profesional que atraiga a Factoría Habana una masa crítica”, capaz de reconocer la valía internacional de lo que allí se muestra.

Viaje a la semilla, de Diana Fonseca y Aimée García, podrá ser visitada hasta el 19 de junio venidero.

(Tomado de Cubarte)

Adalys Pérez

Periodista de CMBF, Radio Musical Nacional y Cubarte.