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Miguel Ángel Couret: Invitación al desvarío

(…) Aúnan al conjunto de piezas que integran la muestra, reflexivas asociaciones y un travieso estímulo sensorial ganado por el afán minimalista del creador y la controversia del color en el binomio fondo-imagen. Sin embargo, el tiempo como parábola, es variable recurrente. Así constatamos su paso irrefrenable en la estrecha Línea de la Vida que señala el camino bidireccional de la infancia a la vejez; pero también su acción perentoria, la huella de su estética sobre los restos de un parque infantil transmutado ahora en un antiparque –como al artista prefiere nombrarlo.  El tiempo que apunta al calendario, marcando siglos de diferencia entre dos personajes desencontrados que adoptan actitudes diferentes pero la misma disposición ante el Sacrificio. O quizás se exprese en una hélice de remembranzas, en Equilibrismo, que persigue al hombre y que el artista aprovecha en un argumento autorreferencial; porque no existe artista sin hombre; sin memorias e identidad. (…)

Yanetsy Ariste