Aroma de tradición: recuento para Coffee Time


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Aroma de tradición: recuento para Coffee Time

Indira Carrillo Álvarez

Fotos cortesía de las autoras

 

“El café tiene un misterioso comercio con el alma (…)

Dispone el alma a la recepción de misteriosos visitantes

y a la audacia, grandeza y maravilla...”

               José Martí

 

Peregrino, aromático y seductor se nos revela el café. En un extenso bregar por el tiempo y la geografía del orbe, el cafeto descubierto en Etiopía en fecha aún imprecisa, se fue expandiendo a la Península Arábiga y luego a Europa hasta viajar allende los mares. La Habana acunó la semilla procedente de la colonia francesa de Saint Domingue desde mediados del siglo XVIII. Así, se vistieron de cafetales los paisajes de la Isla, descritos cual entornos paradisiacos en términos de belleza natural y riqueza cultural, que lograron cautivar la atención de viajeros durante el siglo XIX.

Figuras como el reverendo norteamericano Abiel Abbot, la ilustrada Condesa de Merlín, la novelista sueca Fredrika Bremer o el francés Étienne M. Masse, de mirada sensible y prosa elocuente, dejaron plasmadas sus impresiones relativas a estos escenarios. Misivas y memorias escritas de viajes recrean las plantaciones, la arquitectura, la dinámica comercial del grano a través del puerto, los establecimientos públicos que expendían la bebida y las costumbres para su consumo al interior de los hogares.

Y es que si bien el café es una bebida popular internacionalmente, en Cuba se aferró a la tierra, se tornó un hábito, devino tradición. En los hogares siempre con hospitalidad se ofrecía (y todavía se ofrece) un buchito de café, ya fuera en la jícara de güira del humilde campesino o en la taza de porcelana del noble acaudalado. De modo que el producto que comenzó prescribiéndose internacionalmente para distintos males, como las embriagueces o las somnolencias, recorrió una larga travesía que en la Isla resulta excepcional, al ser declarado Patrimonio de la Humanidad el Paisaje Arqueológico de las Primeras Plantaciones Cafetaleras en el Sudeste de Cuba desde el año 2000.

Así, la semilla que, al decir de Don Fernando Ortiz, «se nos metió de extranjía y pronto se nos acriolló en la tierra», vertiginosamente retornó al mundo desde puertos insulares, volviéndose esencia de la cotidianidad del hogar y la cultura de una sociedad. Precisamente del café, cual tradición, seduce no solo su aroma, sino también la creatividad de Luis Enrique Camejo. Disfrute la ocasión para apreciar arte y tradición. Quede pues invitado, a este espacio para un Coffee Time.

 


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