Conversar: un acto de placer infinito


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Conversaciones sobre arte

Conversar: un acto de placer infinito

Leybis Rosales Arzuaga

Pensar es respirar. Retener el aliento, detener la circulación

de la idea: hacer el vacío para que aflore el ser.

Octavio Paz

Finalmente publicado, Conversaciones sobre arte[1] es un libro contentivo de 292 páginas de diálogos sobre temas y cuestiones artísticas, de la autoría del ensayista, crítico, profesor, promotor cultural, historiador, poeta, curador e investigador cubano, Rafael Acosta de Arriba (La Habana, 1953). Sin duda alguna el arte, para este intelectual, sigue resultando un terreno donde nunca se dice, ni nadie tiene, la última palabra; más bien es un terreno para la elucubración teórica y de sentidos más auténtica.

Conversaciones sobre arte. Índice

Desde hace veinte años Acosta de Arriba está publicando libros sobre esa temática, generalmente de corte ensayístico y, en los últimos tiempos, ponderando al concepto imagen. Es el caso de su analítico El signo y la letra (2001)[2] con ensayos centrados en la tríada Literatura-Cine-Artes visuales, hasta su más reciente publicación, Imágenes de la memoria. Fotografías de Roberto Salas (2020).[3] Desde 1995 Rafael Acosta ya escribía ensayos sobre arte y publicaba en revistas emblemáticas de nuestro país, como La Gaceta de Cuba, precisamente con un texto sobre la obra de Roberto Fabelo,[4] artista que, dicho de pasada, Acosta ha seguido de cerca hasta el presente.

Roberto Fabelo y Rafael Acosta de Arriba

De manera que hablamos de un autor que se identifica plenamente con la cultura de su país y que cuida de ella, pero también de un ferviente y apasionado crítico de arte que necesita estar en constante relación y actualización con el escenario artístico, no solo nacional sino también extranjero.

Conversaciones sobre arte es una muestra indiscutible de ello. Estamos en presencia, del primer libro de entrevistas realizado por él, cuyo nacimiento se podía presentir, dado que la entrevista ha conformado una parte significativa en algunos de sus libros precedentes. En esta ocasión Acosta de Arriba nos sorprende, y para bien, con este libro a varias voces, digamos de autoría colectiva. Me refiero a una sugerente nómina de veinte diálogos, realizados entre 2005 y 2017, lo que habla, además, de un amplio periodo temporal donde el autor pudo sistematizar y enriquecer sus ideas.

El libro abre con un atinado prólogo a cargo del reconocido crítico de arte y ensayista David Mateo, quien destaca, desde el primer momento, lo valioso que resulta el género entrevista, el escaso empleo que se le da en nuestro gremio crítico y la riqueza que encuentra en el presente libro. Esto último lo afirma como resultado de las respuestas que allí se exponen, pero también de la profesionalidad de su entrevistador, un amante del testimonio de vida. En ese sentido, Mateo coincide con Acosta en la valía del diálogo como productor de ideas. Así mismo, es válido señalar que si bien esa preferencia hacia los testimonios en Acosta viene dada por una curiosidad innata y pulida por su ejercicio de investigador sistemático en las esferas artísticas e históricas, quizás, además, puede tener un grado de responsabilidad en ello que Acosta ha sido entrevistado en más de 40 ocasiones, en diversos medios y soportes.[5] De modo que nos referimos a un entrevistador que sabe muy bien lo que es estar en la posición del otro. En ese sentido, sabe ser paciente, tratar y extraer las mejores respuestas a sus entrevistados, sobre todo a partir de lo que él revela como fundamental: la preparación personal que antecede a cada entrevista. Todo ello se conjuga con su dominio erudito sobre el arte y se traduce en la confianza que depositan los entrevistados en él a la hora de dar sus respuestas. De esa dualidad (entrevistador-entrevistado) resulta entonces este volumen que desde ya se ofrece como una clase magistral de arte contemporáneo.

José Luis Cuevas y su esposa

Tras el prólogo, somos atrapados por unas palabras preliminares, a manera de explicación oportuna, una nota de autor, en la que Acosta nos alerta de la pluralidad de pensamientos y vivencias a las cuales nos enfrentaremos en los diálogos. El autor igualmente precisa que son los entrevistados los protagonistas del volumen, junto a sus respectivas dinámicas creativas, es decir, el arte. Así, nos adentramos en un libro donde los contrastes resultan armónicos. Me explico: Es un texto donde prima lo heterogéneo a un grado sustancial, pero desde la perspectiva unificadora de hablar sobre el mismo tema. Los entrevistados no pertenecen a un mismo espacio geográfico. En cuanto a los cubanos, los hay que viven en Cuba y en otras latitudes, y de varias generaciones. De igual manera, nos encontramos con las distintas formas de asumir el proceso artístico: pintores (figurativos y abstractos), grabadores, dibujantes, fotógrafos, escultores; de procedencias académicas o autodidactas; así como aparecen, y en una dimensión no subalterna, los pensadores y teóricos del arte. Desde esa polisemia se presenta la armonía del texto. En términos de creación no hay fronteras geográficas, ni mucho menos simbólicas, y en la singularidad de cada respuesta se erige la principal fortaleza del libro. Brindan análisis hermenéuticos de un proceso tan complejo como es el arte contemporáneo, desde el mismo proceso de creación hasta sus análisis desde la academia, en una dimensión global.

Louise Bourgeoise

Cada entrevista va precedida de una fotografía de cada entrevistado –en algunas ocasiones se encuentra acompañado por el autor– y una respectiva ficha curricular. Acosta nos prepara para lo que allí se expondrá. Sin embargo, resulta una verdadera lástima la baja calidad del material empleado en la impresión del libro. Por otra parte, las fotos de haber sido a color hubiesen resaltado la visualidad del mismo. No obstante, el contenido del volumen supera con creces esa deficiencia técnica.[6]

Estas conversaciones resultan placenteras y se leen con una fluidez significativa. El lector, incluso, puede quedar expectante sobre qué hablará el próximo entrevistado. En su gran mayoría, salvo las entrevistas realizadas por correo, se puede disfrutar de la argumentación de cada participante, algunos de los cuales se expresan, como se dice en buen cubano, “sin pelos en la lengua”. Es decir, se muestran críticos y autocríticos desde sus respectivas realidades. El lector se identifica con lo que allí se expone, pues siente la voz sincera del artista o del teórico y la del entrevistador. Como un aspecto peculiar resalta, también, el hecho de que esos diálogos varían en sus matices expresivos, es decir, lo mismo se pueden encontrar respuestas académicas, otras de carácter narrativo u otras donde prevalece la afirmación jovial; todas, sin perder la esencia de lo que se les cuestiona y mostrando generalmente una notable humildad y sensibilidad. No me detengo a analizar cada entrevista pues el espacio no lo permite. Lo importante, en definitiva, es el meritorio resultado del libro compuesto, precisamente, por la multiplicidad de las voces y por la autoría de las mismas. Y eso el propio lector lo podrá confirmar.

Gianni Vattimo y Rafael Acosta de Arriba

Por otro lado, los títulos de cada entrevista funcionan como un gancho perfecto. Acosta es un buen titulador de sus libros y ensayos. Resultan títulos concisos, descriptivos, y a veces con un tono poético; en plena concordancia con el diseño de la portada del libro, a cargo de Fabián Muñoz. Se trata de una ilustración minimalista y sugerente, donde se delimita claramente, a través de la representación de dos sillas, a ambos interlocutores. En este punto, también vale destacar la labor realizada por el editor Alain Cabrera y la corrección a cargo de Haydée Arango.[7]

No tengo duda de que de haber estado vivo Rufo Caballero, hubiese integrado este convite dialógico. El hecho de estar dedicado el libro a ese relevante pensador cubano lo deja muy claro. En la dedicatoria también figura el sostén espiritual del autor, su familia.

Conversaciones sobre arte contó con las voces de Louise Bourgeois, Claudio Parmiggiani, René Francisco, Hervé Fischer, Gianni Vattimo, José Luis Cuevas, Ambra Polidori, Roberto Fabelo, Manuel García, Jorge Luis Santos, Tomás Sánchez, Julio Larraz, Rubén Rodríguez, Andrés Serrano, Harold López, Herman Puig, Gustavo Díaz, Hamlet Fernández, Rigoberto Mena y Guibert Rosales. Algunos de estos entrevistados hoy, lamentablemente, no están físicamente en el escenario artístico, mientras otros se presentan como pujantes artistas en el escenario actual del arte internacional. No obstante, quedan sus valiosos testimonios para los presentes y futuros creadores y estudiosos del arte.

[1] Por Ediciones Artecubano, La Habana, 2018.

[2] Publicado por el Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, La Habana.

[3] En ese lapsus de tiempo se encuentran otros libros sobre arte como: Caminos de la mirada (2007), La espiral de la imagen (2012), Árbol de signos, La seducción de la mirada. Fotografías del cuerpo en Cuba (1840-2013) (ambos de 2014) y La imagen sin límites (2018).

[4] “Fabelo o los dones del trasmundo”. La Gaceta de Cuba. No. 5, págs. 3-5; sept.-oct., 1995.

[5] Y exactamente desde 1974.

[6] El libro fue entregado a la editorial en el 2018 y tres años después es que sale a la luz.

[7] En mi caso particular quiero agradecer a mi amiga Darling Reyes que me prestó el libro dado que en la fecha en que escribo estas líneas aún no se encuentra en las librerías.

 

 


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