Juan Suárez Blanco inunda Máxima Estudio-Taller de arte abstracto


juan-suarez-blanco-inunda-maxima-estudio-taller-de-arte-abstracto
Espectadores interactuando con la pieza La piel del océano (2018, mixta sobre lienzo), homenaje a Ernest Hemingway

Juan Suárez Blanco inunda Máxima Estudio-Taller de arte abstracto

Elaine Caballero Sabugueiro

Periodista

Cuando se trata del arte abstracto en Cuba, existen figuras canónicas, imprescindibles para tomarle el pulso a esta manifestación a través de tiempo.

Desde finales de los años 60 del siglo XX, emergió en Pinar del Río un artista (oriundo de Artemisa), escultor por demás, un hombre que desde su tiempo de estudiante demostró talento, paciencia para lograr buenos resultados, un creador de a todas que, sin importar alejarse del contexto «ideal» para comercializar su obra en la Isla, se ha convertido en un referente imprescindible del arte conceptual y abstracto.

Su primera exposición en el 2020 lleva el nombre de Contrapunto y se exhibe en el espacio de Máxima Estudio-Taller (calle Monserrate, esquina Tejadillo).

«Todo está dirigido a la ecología, al hombre, su existencia, sus sueños, aspiraciones, su manera de enfrentar la vida», confiesa Suárez Blanco sobre su más reciente muestra. «Era algo que tenía pendiente», añade, «unificar en un espacio varios momentos de mi trabajo, aparentemente contradictorios por temáticas, por maneras de hacer, pero que tienen que ver con el giro musical que quiero realizar. La palabra contrapunto tiene que ver con el lenguaje de la música. Mi obra quiero que tenga ese espíritu, entretejer cosas, armar controversias, que se desafíen unas a las otras, al final todas tienen un hilo conductor».

El autor de la serie Erosión asegura que la forma que escogió para expresarse no fue algo premeditado, «más bien  va saliendo en el trabajo. En la década del 80 hice un arte quizás muy apegado a la figuración. Ya en los 90 comencé con el arte conceptual porque tenía esa orientación. Era un terrible infierno entre la esencialidad y la complejidad, ir decantando para llevar la máxima expresión al resumen. Recuerdo una frase del maestro Félix Beltrán: “exigir más con menos”. Entonces, empecé a realizar una abstracción determinada por la decantación. Después comenzó una etapa de experimentación, de búsqueda, de ir incorporando elementos que había utilizado en otras obras. Todo, muy apegado al sentir del escultor que fui primero».

Sus esculturas, al igual que gran parte de su producción pictórica, son «alegorías a los problemas de la existencia humana» y responden a una pregunta que todo hombre o mujer se ha formulado en algún momento: «¿quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos? Ese es el primer objetivo, lo otro es un slogan que lo voy a decir de manera literaria: “la metáfora de la resistencia”».

En un inicio, Suárez Blanco encontraba un objeto y, a lo Marcel Duchamp, trataba de convertirlo en una obra de arte: «eso fue en una etapa de la adolescencia a la juventud». En un viaje hacia el pasado, durante esta entrevista, Juan recuerda sus primeros trabajos escultóricos en los que incluía fragmentos de madera y de metal, entre otros materiales, que evocaban yunques, punzones, clavos... Al respecto comenta: «De cierto modo me nutría de determinada iconografía cristiana y pasajes bíblicos, los traía a nuestro tiempo; es decir, intentaba reflejar cómo el hombre sentía o se comunicaba».

El uso de objetos cortantes es otra de las variables frecuentes en sus piezas. En ciertas ocasiones se recurre a la idea del sacrificio, como quien quiere dejar una herida a la intemperie, con plena conciencia de que en su justo momento, esa herida sanará sin contratiempos.

«Hay que cortar por lo sano», he aquí una frase del argot popular que Suárez Blanco tiene clara. «El cuchillo lo utilizamos en la vida doméstica, nunca pensé que fuera un elemento de agresividad, sino para significar que tengo una parte oxidada, pero hay otra que todavía corta. En la serie Erosión trabajo con planchas metálicas que se van oxidando, deteriorando y, sin embargo hay zonas con filo, en esos metales todavía hay posibilidad de vida. Se pulen y vuelven a cortar. Trato de revalorizar estos materiales aparentemente efímeros con un espíritu, para que sus posibilidades expresivas se vuelvan a sentir».

Justamente sobre el sentir creativo de Juan Suárez Blanco, el crítico y curador David Mateo ha dicho una verdad irrefutable con motivo de Contrapunto: en ella, «la realidad del arte ha sido puesta en jaque una vez más por la realidad ordinaria».


0 comentarios

Deje un comentario



v1.0 ©2019     Desarrollado por Cubarte