Madrigal, 40 años después


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Félix Madrigal Echemendía - Francisquito (escultura, técnica mixta) (foto cortesía del autor)

Madrigal, 40 años después

Luis Rey Yero

Curador, ensayista, periodista y crítico de arte 

Durante cuatro décadas, Félix Madrigal Echemendía (Sancti Spíritus, 1957) ha venido cultivando con pasión diversas manifestaciones artísticas. De su inspiración han brotado esculturas, dibujos, pinturas, fotografías, instalaciones, performances, murales y piezas cerámicas. Los espacios públicos de la  ciudad de Sancti Spíritus poseen varias esculturas suyas, pero las que más comentarios populares han suscitado son aquellas que aparecen en el bulevar espirituano. Se trata de personajes ya fallecidos e incorporados al imaginario popular, entre los que cuentan el compositor Gerardo Echemendía (Serapio), autor del pasacalle Si tú pasas por mi casa; Oscar Fernández Morera, considerado el primer pintor insigne de la ciudad; Francisquito, quien tenía el don de ofrecer la hora sin poseer reloj; y el animador Delio Luna Echemendía, cuya efigie fue trasladada a la entrada de la Feria Agropecuaria e Industrial, lugar donde se hizo famoso como narrador de rodeos.

Graduado en 1979 en la Escuela Nacional de Arte (ENA), Madrigal es el artista más versátil de su generación. Como expreso en el Diccionario de las artes visuales espirituanas (2013),  fue el primero en realizar en Sancti Spíritus una performance a fines de 1980; acción en la que empleó un equino vivo en proceso de sacrificio como recurso de expresión ideo-estética y protesta pública contra la matanza del animal para alimentar leones del zoológico. De allí derivaría otra versión, más compleja, que incluyó distintas manifestaciones artísticas donde nuevamente el caballo sería el protagonista al ser introducido en el patio interior de la galería Oscar Fernández Morera. Años más tarde, su inquieto espíritu le hizo fundar la bienal EnBarrArte, espacio dedicado a la creación de ceramistas del país; que permanece, con sus altas y bajas, hasta el presente.

Aunque la lista resultaría interminable, hay que subrayar su aprobado proyecto escultórico ecuestre del Mayor General Serafín Sánchez Valdivia, el héroe de las tres Guerras de Independencia, que se ha mantenido sin materializarse por dos décadas de interminables reuniones y análisis gubernamentales e institucionales de la Cultura. En estas citas se ha discutido dónde colocar la obra que, para una buena parte de la población encuestada, debería ser emplazada en el parque que lleva su nombre, por considerarse el centro de la ciudad, donde convergen instituciones y centro comerciales importantes. Ante la espera de la decisión, el artista inauguró a la entrada de su casa-taller una réplica en menor formato del Serafín Sánchez a caballo, como un modo de exhibir una obra que no debería esperar a las calendas griegas.

Pero mientras viene la aprobación final, Madrigal no se detiene y hace muy poco tiempo que logró que las tres obras de su serie Personajes populares del bulevar, antes referida, sean fundidas en bronce en el taller Caguayo, de Santiago de Cuba.

Como parte de la celebración por sus cuarenta años de vida artística fue inaugurada 40 en perspectiva, muestra personal efectuada en la galería Fayad Jamís de la UNEAC espirituana. Ante todo, considero que el espacio resultó pequeño para las 40 obras exhibidas. Las piezas hubiesen necesitado de mayor distancia entre sí, en pro de una mayor visualidad. Tal abigarramiento museográfico obedeció al simbolismo de la cifra (cuarenta años de carrera del artista), lo cual derivó en querer colocar a la fuerza una cantidad que no respondía al lugar expositivo.

Madrigal utiliza la técnica del barro esmaltado para modelar platos, ánforas y vasijas, donde combina sus experiencias como pintor abstracto con algunos elementos figurativos para dar una visión más fresca a sus composiciones de impronta colorística. A su vez, dedica parte de lo expuesto a figuras emblemáticas de la historia cubana como José Martí y Fidel Castro. Al modelarlos, les incorpora elementos diversos que se conjugan con la personalidad de cada uno de los retratados para definir sus cualidades, como la cabeza de Fidel, de cuya barba surgen hombres en pie de batalla, o la de Martí, consustanciado con las palmas que tanto amó y registró en su Diario de Campaña.

Con esta muestra personal, Félix Madrigal Echemendía demuestra su capacidad de creación en permanente proceso de transfiguración artística. Al apelar a las técnicas de la cerámica en las obras tridimensionales, y del acrílico en las bidimensionales, conjuga presupuestos estéticos disímiles, lo que le permite echar a andar su imaginación saturada de vivencias personales ancladas en nuestra historia patria. El crítico de arte Manuel Echevarría Gómez logró sintetizar su quehacer artístico cuando comentó sobre su clara filiación vanguardista matizada por la impronta informalista y las nuevas tendencias figurativas del arte contemporáneo que desbordan el realismo tradicional y busca en lo conceptual la premisa de la creación. Quizás sea en estos bien definidos presupuestos dónde radique la aceptación de sus obras avaladas por numerosos premios y muestras personales, entre las que se destacan las realizadas en otros países como México, Ecuador y Alemania. Por el momento nuevos proyectos tiene en carpeta, los cuales esperan su concreción cuando las condiciones materiales lo permitan. Mientras, continúa con su labor como ceramista, creando piezas para disfrute del público.


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