Susurros en la frontera


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Susurros en la frontera

Por: Maikel José Rodríguez Calviño

Narrador, crítico de arte y periodista. Editor del periódico Noticias de Artecubano

Fotos: cortesía del artista

 

1903: tras la firma del Tratado cubano-estadounidense por Tomás Estrada Palma, primer Presidente de la República de Cuba, y Theodore Roosevelt, vigésimo séptimo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, el gobierno estadounidense obtiene el arriendo perpetuo de la Base Naval de Guantánamo, establecida desde 1898 en territorios del actual municipio de Caimanera.

La existencia e impacto simbólico de este enclave militar extranjero en territorio del oriente insular es un tema poco abordado dentro de la Historia del arte cubano, siendo, precisamente, la temática predilecta del artista guantanamero Alexander Beatón, quien por estos días ofrece a consideración del público la muestra personal Susurro, incluida de forma virtual entre las propuestas expositivas de la más reciente Jornada de Literatura y Artes Plásticas Regino E. Boti.

Camuflaje (fotografía digital, 2021)

1898... bonsái (fotografía digital, 2021)

La producción simbólica de Beatón se debate entre instalación y fotografía. En el primer apartado destacan las piezas Heridos por la historia (2010),  protagonizada por habitantes de la zona involucrados en diálogo coral que se erige como voz colectiva; La circunstancia (2010): conjunto de garitas militares fabricadas a partir de redes de pescar recuperadas en las costas de Caimanera, e Imaginarios de la ciudad (2010), compuesta por sintagmas de cariz político confeccionados con sal marina fundida y dispuestos en espacios galerísticos.

El empleo del objeto encontrado y de materiales extra-artísticos en clave escultórica son catapultados ahora a la esfera fotográfica gracias a Susurro, serie de veinte instantáneas en blanco y negro concebidas a partir de un elemento iconográfico común: una garita de vigilancia de juguete, que el artista interrelaciona con otros artefactos o materiales (un sombrero de yarey, alambre de púas, sal, una cafetera, imágenes religiosas) en un rejuego iconográfico permeado de mordacidad, ironía y falso infantilismo. Los actos de vigilar y ser vigilados, el roce entre las fronteras, la soberanía territorial y la porosidad de los límites juegan un papel fundamental en el conjunto y, por extensión, en la muestra, «hablada» a sotto voce, pero clara, contundente y recomendable.

El péndulo de Foucault (fotografía digital, 2021)

Èpica (fotografía digital, 2021)

Considero que la construcción del objeto fotográfico es perfectible en algunos casos; Beatón hubiera podido pulir o sintetizar a mayor profundidad dos o tres de los programas iconográficos concebidos, a fin de incrementar sus impactos visuales y eidéticos. Hay piezas que pudieran desdoblarse en dos, o incluso en tres. Aun así, la muestra, disponible en la página web del Consejo Provincial de las Artes Plásticas de Guantánamo, constituye una buena oportunidad para catar el trabajo de este interesante creador, quien se inserta con prestancia dentro del bodegón fotográfico cubano más actual, y reflexionar sobre las huellas provocadas en la geografía física y espiritual de la Nación por una Base Naval extranjera con más de un siglo de existencia.

Placebo (fotografía digital, 2021)

In Memoriam (fotografía digital, 2021)

Mar de dudas (fotografía digital, 2021)

Panóptico (fotografía digital, 2021)

 


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