Tamayo en su Edén


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Reynerio Tamayo - Notredame de Cubanacán (impresión digital sobre lienzo, 2019), foto Maité Fernández

Tamayo en su Edén

Maikel José Rodríguez Calviño

Narrador y crítico de arte

Que Reynerio Tamayo cuenta entre lo más granado del humorismo gráfico cubano, no es noticia para nadie. Que cataloga entre nuestros principales artistas visuales, tampoco. Ambas verdades pueden comprobarse, una vez más, en la muestra personal que este reconocido pintor, dibujante y caricaturista inauguró el pasado viernesen el Centro de Arte Contemporáneo Wilfredo Lam.

Edén Habana es, en mi opinión de las mejores muestras organizadas con motivo de los 500 años de la capital cubana. Jocosa, refrescante, divertida, la nueva propuesta guarda varios puntos de contacto con Zootheby’s,exposición personal que hace algún tiempo acogió Villa Manuela. Al mismo tiempo, marca un paso de avance, develándonos zonas poco conocidas de la producción visual de Tamayo.

Edén… nos propone humor, claro está, y contiene una considerable dosis de intertextualidad, de esos guiños con la historia del arte y las culturas cubana y universal que Reynerio suele ofrecernos en sus propuestas. Son varios los temas y esferas del conocimiento o el comportamiento humano abordados aquí: música, religiosidad popular, arquitectura, sexualidad… El creadorlos manipula con eficacia y soltura, fiel a la creencia popular de que los cubanos, en nuestro afán por sobrevivir la molienda cotidiana, nos reímos de todo.

Particularmente atractivos me resultan los homenajes que Tamayo rinde a significativas figuras de nuestra cultura. Dichos tributos alternan el retrato y la caricatura personal, pero, en todos los casos destaca la eficaz capacidad del pintor para encerrar, en una simple imagen, las esencias de los representados, esas aptitudes y características físicas y escénicas, esos estrechos vínculos que establecieron entre vida y obra, arte y existencia. Antonia Eiriz, Bola de Nieve, Elena Burke, Leo Brower, Carlos Acosta, Eusebio Leal: el desfile de celebridades es extenso y demuestra la capacidad del artista para sintetizar ideas y establecer un diálogo claro entre estas y losdespliegues iconográficos correspondientes.

No obstante, es en el último segmento de la muestra donde Reynerio da rienda suelta a su destreza pictórica, entregándonos un conjunto de obras sorprendentes, tejidas con pulso firme, a lupa y punta de pincel, que dialogan con obras pictóricas o arquitectónicas de Cuba y el mundo (Las Meninas, La Gioconda o las míticas cúpulas del ISA) en un rejuego posmoderno cargado de inteligencia y sutileza. En este apartado curatorial, lo arquitectónico es protagonista y adopta múltiples formas (gráciles submarinos, turgentes senos, catedrales góticas o robots transformers), elevando la capacidad técnica y la sutileza humorística del creador a  una nueva dimensión, y ratificándolo entre lo mejor del arte cubano actual. 

Tamayo está a su aire en Edén Habana.Con talento y sandunga, ha diseñado un delicioso jardín presto al divertimento y la reflexión. Solo me resta agradecerle por esta muestra, por su evidente amor hacia la antigua villa de San Cristóbal, por su alegría y talento. ¡Ah!, y por la sabia advertencia que destila una de las piezas. Hoy sabemos, gracias a ella, que el orgasmo es de quien lo trabaja.


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