Un Olimpo-Isla linealmente negro y como libro


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Brady Izquierdo. Sin título, 2020. Tinta sobre papel 21 x 29,7 cm.

Axel Li

Historiador y crítico de arte.

 

Ilustraciones: cortesía del artista.

 

Dictan e inspiran en un creador de apetitos, por ejemplo, la realidad y el ansia por la metáfora (no) hiriente. Una u otra. Ambas, incluso, al unísono. Un año como 2020 torció —a escala planetaria— ritmos y economía(s), la rutina y los deberes, nuestros hábitos y ciertos sueños.

En el jardín de este Olimpo insular, las rosas-margaritas-gardenias o los claveles-tulipanes-lirios no germinaron según los recientes ideales de nuestros dioses terrenales o del momento. Nos siguen inspirando, no obstante, los Dioses de siempre, los que «adornan» nuestros altares particulares y (no) ateos. Nos sublimamos todavía con aquellos versos del siglo xix: «Sueño con claustros de mármol/ Donde en silencio divino/ Los héroes, de pie, reposan (…) Están en fila (…) abren/ Los ojos de piedra: mueven/ Los labios de piedra (…) Saltan los hombres de mármol!». Ellos, los de la «D» (en) mayúscula, nos dan fuerza «celestial» o clásica para seguir la ruta de esta Cuba física y concreta en una nueva etapa del Período Especial o para evitar cortocircuitos «conceptuales», ahora en lo Especial del Período. A este corresponden los dibujos —de 2020 y 2021— del Brady que es voz en varias aguas gráfico-editoriales. Son pinceladas concretas. Chistes. Fuga y retorno. Neblina como retrato.

Sin título, 2020. Tinta sobre papel. 29,7 x 21 cm.

Todo lo anterior es apenas una parte ínfima, y «descriptiva», del contexto sujeto a testimonio por sus tintas satíricas y de reflexión en/post 2020. Sus dibujos elegidos son crónica suave y de distinción de una Isla en estado (casi) medieval, aunque afín a su vez a los «órdenes» clásico, (pos)moderno y cuanto lleve los aromas —visuales y etcétera— del reguetón, porque a diferencia de los años 90, en esta etapa estamos online, conectados por intervalos y con electricidad. Hay transporte y combustible. No hay una hora/opción cero —como aquel «lejano» entonces—, apenas situaciones ciertamente complejas. Poco inéditas. Críticas. ¿Lo de siempre? Y lo habitual: en la casa-isla, a la espera de los huracanes; en la casa-no isla, añorando a la Isla.

Sin título, 2020. Tinta sobre papel. 29,7 x 21 cm.

Los de este creador son dibujos específicos con el ropaje ahora de lo universal y equilibrado, lo mítico y oscuro. Una «fórmula» de asociar tiempos y contextos por diversión y/o constraste. De enaltecer el nuestro con el pilar de uno firme. Y eso sí: con intertextualidad visual, con choteo (mestizo) del frecuente. Una serie apenas, de lo vario dibujado por él hace unos dos años, con un sentido de conjunto-libro por voluntad propia. Ha soñado con tal unidad.

Hay un estado de metáfora, un matar dos pájaros (o más) de un tiro desde la desviación de cierto refrán hispánico. Con esta serie he notado un deleite y una relectura, en Brady, de nombres y formas contemplados en libros o en una colosal bibliografía/literatura del impacto artístico.

Sin título. Tinta sobre papel. 29,7 x 21 cm.

Hay dibujos con textos/parlamentos: guías, huellas, señales (in)evitables, apuntes. La voz escrita que redondea o no el trazo de sus líneas. Sustancia manuscrita para dejar al dardo-línea en pleno desplazamiento. A veces, sustancia de «adorno» que se integra de maravilla a las composiciones pensadas: unas, horizontales; otras, verticales; unas terceras, escasas, casi cuadradas desde lo casi circular como sello «distinto».

Este no es el único libro propio en Brady. He visto otros. De la iniciativa y necesidad se inflan, como demarcación superior al instante de toda (efímera) exposición. He sabido de ellos. He escuchado la narración suya… He vivido, con el placer de la vista, algunos de sus apuntes cotidianos, y limpios y precisos, en al menos una pequeña agenda: de encanto y hasta para ser asumida con el concepto de lo facsimilar si así fuera posible. Cuaderno/álbum, pero de otro «tipo». Diamante de muchas oscilaciones.

Piensa nuestro dibujante en libros también. Conjunto(s) del placer y de la memoria superior. Almacén, verdad a medias o al por mayor. Luz e instante que queman y quedan donde debe ser. Manantial al cual retornar con el fin de percibir. Trillo que, algún día, podría ser amplia avenida.

Sin título. Tinta sobre papel. 29,7 x 21 cm.

Este es serie/libro —libro/serie— de un 2020 en avance e irrepetible para una Isla que sigue geográficamente en el mismo sitio, aunque cada vez más en anímica dispersión planetaria. Con cubanos por «alcanzar la otra orilla» que, tal vez, quema y mata por el placer de la abundancia: muy distinta —demasiado— a la de hace años en una ínsula con bloqueo, imprevistos y más. Con rasgos que, por supuesto, faltarían en el presente conjunto. Por ahora, tesela testimonial, goce, simulacro. Choteo con diagramas de historias lejanas y siempre presentes. Osadía y prueba. Esta ha sido su mirada selecta, de matices y alas, de exclusiones y silencios. Y límites. (Ícaro no falta en este cuaderno).

Cuba está en la gramática de su (po)ética. Necesariamente, entre oscilación y oscilación, es su Olimpo. Un Olimpo insular que es de tintas y tintes grises. Linealmente negro.

 

*[Fragmento del texto inédito «2020 y más: (y) dos años después…». Escrito para el proyecto de libro xx xx —en preparación— del dibujante Brady Izquierdo Rodríguez].


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