El doctor en Ciencias de la Información, profesor de arte y comunicación de la Facultad de Comunicación y presidente de la cátedra Conrado Massager, de la Universidad de La Habana, Jorge Bermúdez, es un creador que –también desde la crítica– realiza un sistemático trabajo promocional y en el que trata de sistematizar diversos temas asociados al mundo contemporáneo de las artes visuales en Cuba. Bermúdez es, además, un asiduo colaborador del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau y la institución ha contado con él como ponente o como jurado de diversas ediciones de los Salones de Arte Digital, como prologuista de algunos de los libros de Ediciones La Memoria e igualmente como autor de varios textos publicados en la mencionada casa editorial. Sobre ¿cómo y en qué está aprovechando su tiempo de confinamiento? y ¿qué está escribiendo y/o investigando en estos momentos?, entre otros temas, conversamos con el académico.
Todo creador siempre está en cuarentena con su obra. Exceptuando el día a día de mis acostumbradas relaciones personales y profesionales, mi rutina de trabajo no ha cambiado. En cuanto a lo hecho en estos meses de pandemia, te lo resumo en varios artículos para los periódicos electrónicos La Jiribilla y Cuba periodista, así como un dossier o carpeta de mi autoría sobre la situación generada a nivel global por la Covid-19, que comprende artículos, poemas, una exposición virtual y críticas de arte sobre lo hecho recientemente por nuestros caricaturistas y cartelistas.
Para muchas personas el estar aislados –al menos físicamente aunque no en el sentido de la comunicación o conectividad– ha sido un factor estresante y nada feliz, ¿cómo has llevado el aislamiento social?, ¿ha sido productivo en algún sentido?
Con los medios de comunicación que tenemos a nuestro alcance hoy día, más que un aislamiento social, podría hablarte de un aislamiento físico. Aunque siempre me place caminar, por la causa que sea y hasta donde pueda, la reducción del transporte público o su total ausencia, sumado a las restricciones de horarios en las reiteradas cuarentenas, son los factores que más han incidido en mi percepción de la covidianidad presente. Ningún medio me sustituye el tener frente a mí a la persona con la que me interesa interactuar. Rostro, gestos, estado de ánimo y hasta el ambiente hacen insustituible la comunicación interpersonal. Ver una obra de arte u oír un recital de Silvio in situ, no creo que pueda ser superado por ningún medio de comunicación, por más que la actual tecnología ha contribuido y contribuirá a la divulgación y comprensión de la diversidad cultural que hace única esta casa redonda que llamamos Tierra. Resumo: al margen de las preferencias, todas son necesarias. Mi comprensión hacia aquellos que piensen que no me he podido despojar del siglo XX…, ni creo que lo logre del todo, en razón de los años que tengo.
Diario de una imagen, fue un libro editado por Ediciones La Memoria del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, ¿cuál fue la mayor satisfacción al realizar este texto?
Diario de una imagen me permitió no solo conocer mejor la vida y obra de Pablo de la Torriente Brau, sino también intimar con él y sus más cercanos y prominentes compañeros de lucha a partir de la interpretación de su contexto histórico y el invaluable testimonio fotográfico, pictórico y gráfico que nos legó su tiempo. De ahí el título. Sin pasar por alto la satisfacción de haber cumplido con las expectativas que del citado libro se hicieron muchos amigos, en particular, su principal promotor, el poeta y director del Centro Pablo, Víctor Casaus.
Como crítico de artes plásticas, ¿cómo evalúas la manera en que los artistas visuales cubanos han utilizado la Covid-19 para expresarse en sus distintas manifestaciones?
Pienso que nuestros artistas han hecho lo suyo hasta el presente. Particular destaque ha tenido la caricatura, seguida de cerca por otros medios gráficos como la ilustración y el cartel, en razón de la inmediatez que reclama el tema y la imperiosa necesidad de su divulgación en los diferentes medios de comunicación del país. No obstante, todavía falta mucho por ver en las artes plásticas y gráficas nacionales y foráneas. En este sentido, el necesario distanciamiento del artista con respecto a su objeto de arte, hará lo suyo; será una forma más de ganarle la partida al “erizo” letal.
Para ti, el dibujante y caricaturista cubano Conrado Massaguer ha sido objeto de estudio permanente. Vamos a un supuesto: ¿cómo crees que Massaguer hubiera representado lo que hoy está sucediendo en el mundo a causa de la pandemia?
Ediciones La Memoria del Centro Pablo asumió mi libro Massaguer: República y Vanguardia, como la más inmediata vía para recuperar la vida y obra de uno de nuestros mayores caricaturistas del pasado siglo, Conrado W. Massaguer, editor además de la emblemática revista Social. En tu cuestionario me pides cómo Massaguer interpretaría la presente pandemia desde la caricatura. Me imagino, por supuesto, que concebiría otra “Sobremesa sabática”, cuyas proporciones serían cuasi de mural, ya que tendría que darle un distanciamiento de metro y medio a cada uno de los miembros del Grupo Minorista, asunto de la caricatura, además de ponerles el nasobuco, para que hablen lo indispensable. Por último, le cambiaría el título, por el más actual de “Grupo de riesgo”.

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