Kcho se siente en Bellas Artes como en casa


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Llegar al medio siglo de existencia y celebrarlo con una exposición antológica en el edificio de Arte Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) es un grato privilegio para Kcho (Nueva Gerona, Isla de la Juventud, 1970), un artista que a lo largo de tres décadas ha creado obras dotadas de una gran carga simbólica, humana y entroncadas con el devenir de la nación.

Se trata de un perenne homenaje a La Jungla de Wifredo Lam, a los grandes maestros y a la gran utopía del arte por la que ha vivido, sentencia Jorge Fernández, director del MNBA.

En ningún lugar como en casa es un proyecto largamente acariciado durante muchos años. La muestra debía inaugurarse el pasado domingo 19 de abril pero no fue posible por el incremento de casos de COVID-19 en La Habana y otras ciudades del mundo. Finalmente, ve la luz esta exposición que reúne las obras más conocidas de Kcho junto a otras hechas en el extranjero y que nunca han sido vistas por el público de la Mayor de las Antillas.

Corina Matamoros, curadora de la muestra, afirma que esta constituye una gran oportunidad para aquilatar la trayectoria de Kcho, todo su recorrido y los hitos más importantes en la carrera de un artista muy singular que, a fuerza de trabajo y talento, logró imponerse en el circuito nacional e internacional.

Ya en 1991, durante la IV Bienal de La Habana expuso por vez primera en Bellas Artes y desde ese mismo escenario, en 1992, con solo 22 años, impresionó a la crítica especializada con la muestra Desde el paisaje que resaltaba por la fuerza poderosa con que dialogaba sobre la realidad cubana, se apropiaba de su contexto y su relación con el mar, –dada por su doble insularidad–, mediante el uso de materiales naturales y productos reciclados que lo vinculaban con la corriente conocida como arte povera.

“El artista tiene que crear con responsabilidad y sin miedo”, sentencia quien a lo largo de su prolífera carrera ha tenido que enfrentar incomprensiones al discurso que intenta transmitir.

Fue tal su interés por los productos deshechados por el hombre que, en un momento de su juventud, quienes lo veían llenando carretillas en las márgenes del río Almendares o cerca del Malecón lo tildaban de loco sin imaginar que con esas materias primas elaboraría una buan parte de sus esculturas e instalaciones, algunas de las cuales guarda actualmente en su tesauro el Museo.

Dada su magnitud, la muestra antológica En ningún lugar como en casa abarca múltiples áreas del edificio de Arte Cubano. Así lo concibió, junto a Corina, desde el punto de vista curatorial.

En las áreas exteriores del inmueble quedarán emplazadas sendas esculturas elaboradas en acero. Dentro del patio se ubicarán la mayoría de las instalaciones y las esculturas con mayores volúmenes y dimensiones.

En la parte externa de la sala transitoria, en la tercera planta, se exhibirá gran parte de la labor desarrollada por el proyecto cultural comunitario Kcho estudio Romerillo, Laboratorio para el arte, que pertenece al municipio de Playa. Desde allí viajaron al MNBA obras de arte contemporáneo atesoradas por quien se propuso transformar un barrio de carencia para promover actitudes proactivas entre sus pobladores y la participación ciudadana de los mismos.

“Después de 30 años de trabajo es bueno sentir que todo lo que uno ha hecho tiene un objetivo claro. Hoy, gracias a eso, podemos contar esta historia creo que de la forma más coherente posible”, asegura.

Por eso compartirá con el público procesos de sus momentos de creación en soledad. Dentro de la sala transitoria se disfrutarán piezas de la serie Rostros de viajeros a un viejo mundo.

Igualmente se podrán ver dos nuevas series de dibujos, unos realizados para un proyecto que no pudo llevar a cabo en China y otros más recientes frutos de su estancia en Barcelona, España. Es que guarda todos los cuadernos con los bocetos de sus obras desde 1989 hasta la actualidad, porque para Kcho el dibujo acompaña todo su proceso creativo como forma de pensamiento previo y posterior.

Una sorpresa resultará verlo pintar in situ en algunas paredes empapeladas de la sala. También, si las condiciones epidemiológicas lo permiten, pretende poner a disposición de grabadores nacionales y foráneos los recursos del taller experimental de gráfica Romerillo, esta vez trasladados al patio del Museo para convertirlo en un gran laboratorio a cielo abierto.

Agradece a todos los que en estos años difíciles, pero muy intensos, han formado parte de su vida: a sus maestros de la Isla de la Juventud y a los profesores de la Escuela Nacional de Arte de donde egresó como pintor en 1990.

Kcho ha sido de los pocos elegidos que ha podido mostrar su poética en escenarios tan exclusivos como los Museos de Arte Contemporáneo de los Angeles o Chicago, ambos en los Estados Unidos. En el año 2000 sus instalaciones estuvieron en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid, España.

Además ha representado a Cuba en varias ocasiones en la Feria ARCO de Madrid así como en las Bienales de Venecia y Sao Paulo. En 1995 recibió el Premio Unesco para la Promoción de las Artes por el conjunto de su obra.

La exposición antológica En ningún lugar como en casa cuenta con el auspicio de los Consejos Nacionales de Artes Plásticas y Patrimonio. Estará abierta al público desde hoy 3 de diciembre hasta el 21 de abril de 2021.

Mi jaula-1991-Kcho

Mi jaula, 1991. Escultura (ramas, hojas y metal). (Kcho/Cortesía del Museo de Bellas Artes).

Cuaderno-Kcho

Cuaderno. (Kcho/Cortesía del Museo de Bellas Artes

La regata-2019-Kcho

La Regata. (Kcho/Cortesía del Museo de Bellas Artes).

 

 

Fuente: http://www.cubarte.cult.cu/blog-cubarte/kcho-se-siente-en-bellas-artes-como-en-casa-fotos/


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