La muestra "Desde mi isla", recientemente inaugurada en NG Art Gallery en la Ciudad de Panamá, por el centenario del natalicio de Servando Cabrera Moreno.


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En Noticias de Artecubano se publicó un texto de Teresa Toranzo Castillo a propósito de las primeras actividades por el centenario del natalicio de Servando Cabrera Moreno. En esta ocasión la muestra "Desde mi isla", recientemente inaugurada en NG Art Gallery en la Ciudad de Panamá con obras de la colección de Los Carbonell.
 
A continuación el exto íntegro:

Por: MSc. Teresa Toranzo Catillo | Fotografías de la exposición: cortesía de la autora de este reporte y tomadas de las redes sociales de NG Art Gallery.

Inaugurada la exposición Desde mi isla, en NG Art Gallery, en la Ciudad de Panamá el pasado miércoles 10 de mayo, comenzó el programa de eventos concebidos para conmemorar el centenario del natalicio de Servando Cabrera Moreno (La Habana, 28 de mayo de 1923 - 30 de septiembre de 1981).

En esta ocasión, el discurso se concentró en una mirada retrospectiva por toda la obra de Cabrera Moreno o “La vida entera”, como proclamó un participante. La selección de piezas, junto a la manera en que estas han sido dispuestas, resultan una inmersión en un extraordinario viaje por todas las etapas creativas que transitara el autor de Milicias campesinas (1961) y Homenaje a la soledad (1970): la académica, la abstracta, del realismo social, la épica, el expresionismo y el erotismo.

Se inicia el recorrido con Retrato de Alicia Carreño (1941), una tela correspondiente a los años en que el artista cursaba sus estudios en la Academia de Bellas Artes San Alejandro —donde se graduó como profesor de Dibujo y Pintura en 1943. No podía faltar Arlequín azul (1948), presentada en la Exposición de pintura de Cabrera Moreno en el Lyceum Lawn Tenis Club en enero de aquel año; junto al carboncillo sobre papel Cheo, carbonero poeta (1954), motivación y testimonio de la experiencia compartida con cineastas y campesinos durante la filmación del documental El Mégano, codirigido por Julio García Espinosa y Tomás Gutiérrez Alea.

Un periplo por las etapas abstractas y de reminiscencia cubista se sintetiza en diferentes obras como la hermosa tempera sobre cartulina Sin título (1951), el óleo sobre tela Sin título (El origen) y el guache sobre papel La Familia (1956). Luego se confirma una tempera sobre cartulina Sin título (1959), adquirida de la colección personal del declamador Luis Carbonell. Es una de las pinturas que enfatizará la ruptura del artista con la poética de los sesenta y demuestra que Servando supo cómo reorientarse en el instante preciso, sin temer a los cambios. Eso es este segmento: un espacio que habla de un momento de estabilización geométrica o de orientación cubista, nada distante de la abstracción, de su cercanía a las estéticas de Pablo Picasso, de Joan Miró y Paul Klee.

En un punto prominente de la galería se ubican unos dibujos en tintas sobre cartulina, compuestos por Parejas, Macheteros, Milicias campesinas (1964) y Boceto para el llano (1966), enaltecidos por un exquisito enmarcado hacia la profundidad, en forma de urna, que vienen a reafirmar la notoriedad del dibujo en la obra de Servando y a hacernos un llamado de atención sobre la pertinencia de organizar una muestra que revele la importancia concedida por el artista al papel como soporte y medio de expresión. La excepcional habilidad del Servando dibujante fue reconocida en el VIII Premio Internacional de Dibujo Joan Miró, con Flor de carne (1968).

Un tránsito por la épica de los años sesenta, conduce hacia el nuevo momento poético de Servando —nos referimos a lo grotesco expresivo—, luego de haberse encontrado con la incursión de Willen de Kooning. Es el tiempo del cambio, después que decidió ir hacia otras exploraciones; realizó su recorrido por Europa y expuso en París. Tras su regreso a La Habana, pinta sin desvelo con un propósito bien intencionado: sorprender con su exposición Cabrera Moreno. Pinturas y dibujos (1966) en Galería de La Habana. El giro ya es definitivo, su discurso adquiere otra dimensión. Fruto de ese nuevo impulso provienen Rostro No. 4 (1965) y Columna humana No. 2 (1966), que coherentemente adelantan el final.

Culmina esta exploración por hitos de la obra de Cabrera Moreno con un conjunto dedicado al ciclo erótico, definido a partir de 1968, apenas a un año de sufrir su primer infarto cardíaco y que concluye el 30 de septiembre de 1981, con el segundo que, de forma definitiva, le arrancó la vida.Goce, gratitud, reconocimiento son las palabras expresadas por los visitantes a esta muestra. Se percibe que los conceptos curatorial y museográfico han sido cuidadosamente pensados. Todo tiene la finalidad de remarcar la seducción que las pinturas o los dibujos encierran en sí mismos, para llegar más lejos, aproximarse a lo más representativo de un artista acentuadamente prolífero, que en un año hizo 299 pinturas. Todavía, críticos, museólogos y curadores se preguntan ¿cuántas obras pintó Servando en toda su existencia?

Las dos vitrinas de pladour y tapas de acrílico, de exquisita blancura y limpieza, que armonizan con las paredes y pequeños textos explicativos en acompañamiento al contenido de las formas, han sido particularmente encomiadas. En ellas se muestran publicaciones, fotografías, títulos y reconocimientos conferidos a Servando. A estos se incorporan escritos de importantes ensayistas, como Gerardo Mosquera, junto a una representación de la memoria catalográfica, que marcan el itinerario artístico y expositivo de Cabrera Moreno. Los asistentes al evento disfrutaron en primicia del libro La hora azul, un volumen que registra el tesauro de Servando, propiedad de Los Carbonell; considerado como la colección privada más importante del mundo dedicada a este creador. Es un tesoro metódicamente colectado, conservado, sistematizado, promovido y exhibido por el Dr. Nivaldo Carbonell, en compañía de los especialistas de NG Art Gallery y de la Fundación que dirige.

Tras el éxito de Desde mi isla, es importante anotar que las actividades para homenajear a Servando continúan en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana que acogió este 17 de mayo la conferencia Servando Cabrera Moreno: Crónica de un turbulento viaje por la pintura, a cargo del experimentado curador Roberto Cobas Amate. Mientras el 8 de junio será la inauguración de la muestra retrospectiva La memoria de los borrados, que pondrá en diálogo piezas de Cabrera Moreno atesoradas por el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo Biblioteca Servando Cabrera Moreno y de la Colección Los Carbonell —legitimadas como las tres colecciones más importantes de Servando a nivel internacional. Al día siguiente, en el mismo lugar, asistiremos a la presentación del libro y del documental La hora azul.

Definitivamente, la inmanencia de Servando nos cubre con la seguridad de que el año 2023 está marcado por varios momentos en los que su trascendencia en el universo del arte y la cultura cubana e internacional quedarán ratificados y ampliados, como él y su obra lo merecen.


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