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Revista Artecubano No.2 2010

SUMARIO

HOMENAJE
Nelson Domínguez: de vuelta al asombro /  Nelson Domínguez: Back to Astonishment
Isabel Pérez y Alain Cabrera

Nelson Domínguez: la vital cruzada de la poiesis / Nelson Domínguez: The Vital Crusade of the Poiesis
Antonio Cardentey Levin

RUTA CRÍTICA
Apoyo gubernamental a las artes: ¿sí o no? / Governmental Support to the Arts: Yes or No?
Llilian Llanes

Arte de un par de décadas ¿Siguió tensándose la cuerda o simplemente se quebró? /  The Art of a Couple of DecadesDid the Rope Keep Tightening Or Did It Simply Break?
Alain Cabrera Fernández

Absolut Revolution: revisitando la fotografía cubana (1959-1969) / Absolut Revolution: Revisiting Cuban Photography 1959-1969
Grethel Morell Otero

X Bienal de Cerámica / X Ceramics Biennial
Alejandro G. Alonso

PENSANDO ALTO
El régimen crítico-estético del arte en el contexto de la diversidad cultural y sus políticas de identidad / The Esthetic-Critical Art System in the Context of Cultural Diversity and Its Identity Policies
Nelly Richard
(a cargo de Magaly Espinosa)

OTROS ESPACIOS
Siguiendo el paso a La Comparsa / Following the Steps of La Comparsa
Helga Montalván

El juego de las nubes / The Game of Clouds
Hortensia Montero

Ruslán Torres, la conducta de hacer arte / Ruslán Torres, the Conduct of Making Art
Ramón Cabrera Salort

Aisar Jalil: el cielo al que estamos sometidos / Aisar Jalil: The Heavens We Are Submitted To
Nelson Herrera Ysla

Del camuflaje a los huevos fritos(A propósito de Memorial, de Adonis Flores) / From Camouflage to Fried Eggs(On the occasion of Memorial, by Adonis Flores)
Hamlet Fernández

En busca de los textos vernáculos: análisis de la dimensión intertextual de tres video-creaciones de Lázaro Saavedra / In Search of Vernacular Texts: Analysis of the Intertextual Dimension of Three Video Creations by Lázaro Saavedra
Reyner Valdés Piñeiro

 

LLAMADOS INTERIORES

Fotografía cubana de los ‘60
Como nunca antes –y creo que después– en el boom de los 60, de los primeros 60, la fotografía alcanzó el valor comunicacional-masivo y empático, a niveles extraartísticos, supra sociales, y fuera de todo localismo. El triunfo del Ejército Rebelde, con Fidel Castro al frente y otros comandantes de clara simpatía popular, tuvo en el ejercicio fotográfico documental uno de sus más fieles aliados. Espontáneos y naturales aliados. […]

Apuntes sobre la décima Bienal de Cerámica
La exposición, fruto del concurso convocado por el Museo Nacional de la Cerámica Contemporánea Cubana, enseña un catálogo relativamente amplio de obras que fueron presentadas por sus autores (en la mayor parte de los casos a solicitud expresa de la institución que emite el llamado) en los rubros de esculturas e instalaciones, tal como se ha venido realizando en alternancia con el evento de La Vasija. Ahora, en esta ocasión, hay una novedad, el hecho de que se incluyera la categoría de proyectos. Las razones de tal decisión –verdadera novedad– son variadas; pero entre ellas se destaca la voluntad de extender el diapasón de esta disciplina […]

Profundizar en Santos Serpa
Santoserpa es seguidor de una tendencia abstraccionista con predominio en el valor de la mancha. Su compromiso estriba en conseguir que la imagen que irrumpe en su mente sea identificada por el espectador con la concreción de una realidad fantástica. La relación del pintor con esta tendencia es particularmente interesante.

Sobre Memorial, de Adonis Flores
[…] No sé si quienes asistieron a esta nueva muestra habrán experimentado lo mismo que yo: era evidente que la reflexión estética volvía sobre el rumbo de Camuflajes, su exitosa serie anterior, pero algo había cambiado en la ejecutoria. Y cuando digo ejecutoria no me refiero a un cambio de medio de expresión. […]

Tres videocreaciones de Lázaro Saavedra
Nos hallamos pues, ante un empleo de la intertextualidad por vía de la cita, en la que los motivos paratextuales intervienen de manera decisiva en la actualización de esta, y donde la voluntad crítica reside en el paralelismo histórico que se establece entre dos momentos de frustración política y social.

 

RESÚMENES (HOMENAJE)

Nelson Domínguez: de vuelta al asombro
Isabel Pérez y Alain Cabrera

«No es un premio que le haga falta a él, sino un nombre que le hacía falta a este importante galardón» afirmaría Manuel López Oliva en sus palabras de elogio durante la presentación del Premio Nacional de Artes Plásticas del año 2009 ¿cómo recibe este lauro Nelson Domínguez?

Honestamente consideré estas palabras de López sólo como un elogio de un querido amigo, y también de un gran artista; pero no recibo este premio tanto así. Más bien, considero que quienes me han antecedido ganándolo han sido creadores con una larga labor realizada. Tampoco creo que todos los que gozan de esos méritos pueden ser nominados y premiados. Para mí el premio es un estímulo de vida, una incitación para la continuidad del trabajo, para tener una noción de la magnitud de lo que se ha hecho.

Por supuesto que los premios son muy importantes, uno a veces por modestia no los quiere aceptar, pero indudablemente constituyen un reconocimiento al empeño y la constancia con que he asumido el trabajo a lo largo de toda mi vida.

Nelson ejerce de forma renovadora y versátil las distintas técnicas del grabado, la pintura, el dibujo, la cerámica, la escultura, incluso instalativa, con marcadas dotes de excelencia y en todos los casos haciendo un constante uso de disímiles experimentaciones. ¿Hacia cuál de estos caminos apuntará su próxima exposición en el Pabellón Cuba?

Pretendo que sea simplemente una suma de muchos momentos. En primer lugar no va a recoger nada «extraordinario» aunque sí, obviamente, habrá muchas obras nuevas. Quizás lo trascendental resida en que pretendo presentar esta exposición en un lugar de más fácil acceso de público, y el Pabellón Cuba resulta ideal en ese sentido. Creo que el público cubano no tiene costumbre de entrar habitualmente a los museos como sucede en otros países; no se trata siquiera de una razón económica, ni que estos momentos de crisis repercutan en la cantidad de visitas, sino más bien una cuestión de falta de interés, urge fomentar en las personas comunes la necesidad de asistir a los espacios culturales, de saber qué pasa, qué hay en exhibición.
[…]
En realidad, me sentiría plenamente satisfecho si esta exposición fuera visitada por muchos espectadores, con quienes quiero compartir este premio. Te aseguro que esta es una actitud ajena a cualquier tipo de populismo o falsa modestia. Siempre me ha preocupado esa contradicción entre la calidad de muchas exposiciones y la escasa asistencia de público, por lo que se hace indispensable establecer los mecanismos idóneos que garanticen un mayor interés de los potenciales visitantes. No sé si eso lo puedan hacer los mismos artistas o las instituciones… Lo cierto es que se hace imperioso establecer nuevas estrategias en ese sentido. Este no es un país donde la cultura sea ajena al pueblo, sino todo lo contrario, aquí existe una instrucción muy alta y deberíamos esforzarnos por llevar a las personas un paso más adelante, despertarles apetencias más puntuales por la cultura. Ese será el propósito esencial de esta exposición.
[…]
El arte (y los artistas) se han comportado durante la última centuria como una especie de antropófagos insaciables que han precisado deglutir un espectro de medios y herramientas cada vez más amplio, en aras de acertar el medio de expresión adecuado en cada circunstancia específica. Quien se asoma a tu obra percibe sistemáticos tanteos, ensayos, experimentaciones… ¿se trata de una actitud premeditada?

Siempre he sido algo curioso, he hecho gráfica, dibujo, pintura, escultura, cerámica, etcétera, pero básicamente en mí existe una dosis de indagación insaciable, de perpetuo sondeo. Quizás se trate del convencimiento de que uno desconoce casi todo en comparación con las ilimitadas posibilidades que existen. Aun partiendo de las técnicas tradicionales, generalmente desconocemos muchísimo. Intento cuestionarme mis propios recursos, escudriñar, tantear, fisgonear todo el tiempo.

A veces converso con estudiantes graduados de la Escuela San Alejandro o del Instituto Superior de Arte, que están facturando ya un vocabulario artístico, una forma de expresarse y se bifurcan en constantes búsquedas, entonces me percato que en el fondo aún les falta por aprender, no solamente la idea es importante también es esencial saber cómo proyectar. Qué palabras han de utilizarse para decir algo, o qué colores, o formas, o qué técnicas han de emplearse para llevar a cabo una obra, eso es capital, fundamental. Precisamente esa búsqueda del medio idóneo, eficaz en cada caso, es un tanto lo que me ha llevado a trabajar en disímiles manifestaciones.

Por eso, insisto, he curioseado pertinazmente en muchos sentidos… y me queda todavía mucho por escudriñar, porque en definitiva son muy vastas, infinitas, las formas de experimentación.

En la actualidad, por ejemplo, hay códigos nuevos para la pintura, la escultura, la gráfica, a la vez que las ciencias aportan inéditas y múltiples formas de manifestarse: la electrónica, la computación, el arte digital en general… Infinitos, insólitos caminos incesantemente se abren, no podemos ceñirnos a un itinerario único sino que hay que valerse de todos los medios e instrumentos posibles.

En sentido contrario, alguien pudiera asegurar que no se debe dejar camino por vereda, pero en mi caso vale más escoger veredas provisorias que caminos trillados, es algo así como salir del camino para explorar la vereda y luego regresar y así ampliar los horizontes, enriquecerse con lo que se descubre o devela. En la vida de un artista a veces no alcanza el tiempo para llevar a cabo todas las proyecciones que ambiciosamente va tejiendo en su mente, y al final uno puede hasta elegir la vereda y hacer de ella un camino, una estrategia personal. En lo personal, luego de una larga travesía, de atajos, autopistas y trillos sólo tengo una certeza, la de lo mucho que todavía desconozco.

[…]

 

Nelson Domínguez: la vital cruzada de la poiesis
Antonio Cardentey Levin

Cuando un creador deviene demiurgo de su propia vocación artística afrontamos el umbral de un universo imponderable, capaz de abrirse potencialmente a otras zonas imantadas que ya no pueden suscitar la indiferencia. Y es que asumir la poiesis como una entidad indisoluble del discurrir vital, esa marcha silenciosa de dos hélices que se alejan y se entrecruzan –sin desprenderse la una de la otra porque equivaldría al fin– ha tenido en Nelson Domínguez a uno de sus máximos depositarios en el arte cubano actual. Despierta asombros una trayectoria que ha abarcado los más diversos soportes, formatos, técnicas, expresiones, no como fútil ambición de demostrar versatilidad y solicitar ditirambos, no como búsqueda ramplona de lograr intensidad por acumulación, sino para crecer por encima de las fronteras, traspasar los límites genéricos intentado una mirada transversal, una razón impura, azuzado por el afán insaciable de la creatividad.

Señorea en sus dibujos un procedimiento peculiar que fusiona las figuras con unos trazados casi gestuales, delimitando apenas los contornos, tan solo sugiriendo los perfiles básicos de modo que el espectador pueda identificar lo que observa y apreciar un efecto estilístico caracterizador. Bajo esas atmósferas tan congruentes, es posible ver a un espantapájaros atestado de aves, rostro sobrecogido, angustiado, que subraya por oposición la disfuncionalidad tan inherente a no pocos fenómenos, instituciones, métodos de la contemporaneidad.
[…]

La primera etapa creativa de Domínguez había estado signada por una visión ensoñadora de la naturaleza cubana, aún muy influenciado por el medio natural de su infancia en su provincia de origen. Después experimentó con otros temas y situaciones; sin embargo, la fuerza telúrica que emana de no pocos cuadros, grabados, ensamblajes, etc. todavía es perceptible, aunque trasmutada en estadios cualitativamente superiores. Ahí tenemos a ese hombre con perro, donde este último ha adquirido una dimensión equiparable a la humana, ambos hermanados afectivamente en una especie de simbiosis que los integra en una unidad casi inseparable hombre-perro, sin haberlos fundido como tal. La particularización en esta serigrafía del tópico de la comunión del ser humano con la naturaleza se consigue con una sencillez extraordinaria.
[…]

Las más de las veces encontramos artistas que a partir de un arsenal técnico restringido logran amplificar periódicamente el alcance semántico de sus propuestas, sin menoscabo de sus atributos esenciales. El caso de Nelson Domínguez se me antoja emplazado en ese otro terreno donde la transmutación del lenguaje visual avanza con mayor celeridad que la variación conceptual, aunque engarzadas en la misma sustancia estilística que le otorga la inconfundible coherencia discursiva de la cual goza su obra. No se trata de yuxtaponer elementos figurativos y abstractos, organizados de manera poco orgánica, sino de perpetrar una figuración expresionista que se va articulando minuciosamente hasta generar un conglomerado propenso a una abstracción global del cuadro o la pieza en cuestión. El artista parece comprender una de las particularidades filosóficas del hombre contemporáneo: la noción del tiempo y el dinamismo del movimiento exigen una apreciación holística, total del espacio, sin reparar en sus pormenores constituyentes.

Hondamente imbuido en la reelaboración constante y enriquecedora de los patrones identitarios de la cultura cubana y nuestra nacionalidad, Nelson Domínguez ha merecido por derecho propio el Premio Nacional de Artes Plásticas 2009. Sirva este artículo como sencillo y merecido homenaje a este grande del arte cubano contemporáneo.

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