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Revista Artecubano No.3 2010

SUMARIO

RUTA CRÍTICA
¿Arte cubano, política y poder? El Proyecto ISA en la Plástica Cubana Actual / Cuban Art, Politics and Power? The ISA Project in Cuban Art Today
N. Norma Medero Hernández

Caguayo: quince años de un sueño monumental / Caguayo: Fifteen Years of a Monumental Dream
Cristina González Béquer

Mariano en Lezama / Mariano in Lezama
Jorge R. Bermúdez

DOSSIER
Veinte comentarios para diez salones / Twenty Commentaries on Ten Salons
Victor Casaus

El recurso digital. Una mirada a la creación artística vinculada a la tecnología binaria en Cuba / The Digital Resource. A Glance at Artistic Creation Linked to Binary Technology in Cuba
Meyken Barreto Querol

Las nueces más allá del ruido / Beyond the Good Results
Ángel Alonso

Los doers espirituales de las nuevas tecnologías / The Spiritual Doers of the New Technologies
Carina Pino Santos

PENSANDO ALTO
Los estudios visuales y el giro icónico / The Visual Studies and the Iconic Turn
Keith Moxey
(a cargo de Magaly Espinosa)

OTROS ESPACIOS
Rivadulla, la huella perdurable / Rivadulla, the Lasting Trace
Flor de Lis López Hernández

Choco… ¿Más allá del borde? / Choco… Beyond the Border?
Hamlet Fernández

Arqueología de la existencia / Existential Archaeology
Andrés Álvarez Álvarez (Conrad)

Camilo y Che en la Plaza de la Revolución. Enrique Ávila, íconos para la historia / Camilo and Che at the Revolution Square. Enrique Ávila, Icons for History
Virginia Alberdi Benítez

La miniatura como ablandamiento del ego / The Miniature as Softening of the Ego
Elvia Rosa Castro

LIBROS
Comer, mirar, pensar / Eat, Watch, Think
Rafael Acosta de Arriba

Nkame / Nkame
Lázara Menéndez

 

LLAMADOS INTERIORES

Unidos por su genialidad
En un inicio, los caminos de Lezama y Mariano discurren paralelos. Tanto el uno como el otro apuntan a la época de las primeras manifestaciones y huelgas estudiantiles contra la prórroga de poderes del entonces presidente de la República, general Gerardo Machado.

Siguiendo la ruta de Choco
Ahora bien, mi opinión me dice que el gran aporte de Eduardo Roca al arte cubano está dado en la estética que desarrolla a partir de su encuentro con la colagrafía. Cuando Choco descubrió esta técnica firmó su contrato con la sensibilidad estética posmoderna. Digo esto porque siento que la colagrafía es la técnica que inunda al grabado de posmodernidad; al llevar hacia la matriz toda una realidad objetual, una materia residual…

Dos artistas del Minimal
El fenómeno de empequeñecer el objeto en la contemporaneidad deviene, en primer lugar, una crítica al canon histórico de representación occidental y sus variantes hegemónicas. En segundo lugar, es el resultado de una comunión casi panteísta con la naturaleza. De una mirada que se vuelve hacia esta porque, entre otros motivos, está hastiada de los grandes relatos emancipatorios que hacían énfasis en la acción política. La inversión del gran formato resulta, por supuesto, de un descreimiento en las utopías o macroproyectos, y se recluyen en una utopía de nuevo tipo que se anida en lo micro, en lo local, en el topos más individual y reducido que pueda pensarse.

Para leer Nkame
Este indispensable documento, «herramienta de autentificación y estudio», es el resultado de una concienzuda, extensa, y minuciosa recopilación de información, capaz de poner al receptor en contacto con una propuesta artística que invita a la razón, la apreciación sensible, la vivencia individual. No hay dudas que textos como este protegen el arte, el saber y la inteligencia.

 

RESUMEN (RUTA CRÍTICA)

Caguayo: quince años de un sueño monumental
Cristina González Béquer

Aniversario
El veintiuno de septiembre de 1995 comenzó la vida de dos instituciones peculiares del sistema de la cultura en Cuba: la Fundación Fernando Ortiz y Caguayo Fundación para las Artes Monumentales y Aplicadas. La primera tendría su sede en La Habana. La segunda iba a ser santiaguera, de Santiago de Cuba, como el artista que la soñó y la ha presidido desde entonces, es decir, como Alberto Lescay Merencio. Ambas celebran sus quince años de existencia.

[…]
Alberto Lescay: un soñador laborioso
Alberto Lescay Merencio nació en Santiago de Cuba y allí se graduó de pintura en la Escuela José Joaquín Tejada, en 1968. Después estudió escultura en la Escuela Nacional de Arte y obtuvo su título en 1973. Lescay cuenta:

Pintor o escultor, fue una disyuntiva que me planteaba por entonces. Le agradezco a la profesora Antonia Eiriz, que me hizo ver que podía llevar ambas carreras a voluntad, sin necesidad de una elección traumática.

A su vocación artística Lescay unía una notable participación en la vida política y cultural de su entorno santiaguero. En los sesentas, cuando la Columna Juvenil de Escritores y Artistas comenzó a ser la Brigada Hermanos Saiz, él había sido su presidente. También dirigió el Taller Cultural, que aún existe, desde su fundación. Estas responsabilidades fueron fraguando una vocación integradora. Allí se reunían muchos artistas de muy diversas especialidades: grabadores, escultores, ceramistas y otros muchos. Aquello fue un entrenamiento en materia de liderazgo que duró cerca de diez años.

Corrían los años ochenta cuando Alberto Lescay ganó el concurso para la construcción de la Plaza de la Revolución en Santiago de Cuba. La plaza estaría presidida por la figura del genio guerrero General Antonio Maceo y Grajales. El conjunto contendría además otros elementos escultóricos. La escala: monumental.

No existía en Cuba un taller profesional de fundición artística. Solo había en la Escuela Nacional de Arte un taller docente, que encabezaba el profesor Nodarse, maestro de generaciones de fundidores y el único fundidor del taller. Era una instalación con posibilidades muy limitadas. Había uno en Manzanillo que debía trabajar para sus propios objetivos pero que los artistas de la región utilizaron en ocasiones después de hacerle algunas adaptaciones. En Santiago trabajábamos a veces en un taller que pertenecía al sector de la agricultura, pequeñas cosas, sin garantía de calidad y sabiendo que no había desarrollo posible.

[…]
En 1987 se fundaba el taller con el nombre de René Valdés, artista de Santiago de Cuba. En el momento inaugural Rita Longa pronunció las palabras: «Hoy se cumple un sueño de los escultores cubanos». Lescay añade: «también echó una moneda en el crisol». Así dejaba su impronta en el fuego originario.

La plaza llegó a su fin justo cuando comenzaban a instalase las difíciles condiciones del período especial. El taller, terminada la obra, parecía «clasificado para morir», dice su fundador y artífice.

[…]
Pasado el tiempo, el principal interés de Alberto Lescay sigue siendo hacer. Para ello ha creado proyectos favorecedores del entorno, lo cual forma parte de su propia esencia, de su cosmovisión. Nunca ha abandonado su obra como artista –sigue siendo pintor y escultor– pero no se concibe aislado en un estudio.

Ahora, su experimento llega a los tres lustros de vida. Más de quinientos artistas han puesto su obra en función social a través de Caguayo y están agradecidos. Han utilizado y utilizan el taller artistas cubanos de todas las manifestaciones. El resultado es para Lescay solamente una satisfacción. Los dividendos, son para continuar creciendo.

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